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Intolerancia
a la Lactosa |
Doctores Manuel Alvarez, Juan Francisco Miquel y Patricio Ibáñez
DEPARTAMENTO
DE GASTROENTEROLOGIA
FACULTAD DE MEDICINA
Pontificia Universidad Católica de
Chile
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¿Que
es la lactosa?
La
leche contiene muchos nutrientes como grasas (colesterol,
triglicéridos), proteínas, vitaminas
y minerales como calcio. La leche contiene también
azúcares. La lactosa es el azúcar
más importante presente en la leche de todos
los mamíferos, también por
supuesto en la leche humana, de vaca y cabra, que
son las leches más consumidas por el ser
humano. Este azúcar, lactosa, está
compuesto de dos glúcidos unidos entre ellos
(disacárido) denominados glucosa y galactosa.
Para que la lactosa pueda ser digerida y absorbida
en el intestino, se requiere de una enzima denominada
lactasa. La lactasa rompe la unión del disacárido
lactosa en sus dos azúcares, glucosa y galactosa,
permitiendo que sean absorbidas por el intestino
delgado.
¿Cuanta
Lactosa tiene la leche?
La
leche de vaca tiene aproximadamente 5 gramos de
lactosa por cada 100ml de leche (5g%); es decir,
una taza de leche (250ml) contiene 25grs de lactosa.
La leche humana es más rica en lactosa y
contiene aproximadamente 7g% de lactosa.
¿Que
es la intolerancia a la lactosa?
La
intolerancia a la lactosa o mala absorción
de lactosa, es la incapacidad para digerir
cantidades significativas de esta azúcar
de la leche. Esta malabsorción es debida
a la falta de expresión de la enzima lactasa
presente normalmente en las células del intestino
delgado. Al no existir suficiente lactasa gran parte
de la lactosa no es digerida, y por lo tanto pasa
sin ser absorbida al intestino grueso o colon. La
lactosa en el colon es digerida o fermentada por
las bacterias saprófitas o comensales presentes
normalmente ahí, cambiando la acides de ese
medio, generando gases como metano e hidrógeno,
pudiendo producir molestias físicas o intolerancia
clínica.
¿Es
lo mismo intolerancia a la lactosa que intolerancia
a la leche de vaca?
No
es lo mismo. Lo que llamamos intolerancia a la leche
de vaca es una condición de alergia
a proteínas de la leche (no a la
lactosa), lo que genera problemas clínicos
serios en lactantes (niños menores de año).
La intolerancia a la lactosa no es una alergia,
es una incapacidad de digerir el azúcar de
la leche, y se desarrolla en edades mayores, generalmente
después de los 2 a 7 años de vida.
¿Cuales
son los síntomas o molestias generados por
la intolerancia a la lactosa?
Las
personas que tienen incapacidad de digerir la lactosa
por falta de la enzima lactasa en su intestino,
pueden sentirse muy mal cuando consumen leche o
cualquier producto o alimento que contenga lácteos
(queso, cremas, joghourt, manjar, comidas preparadas
con lácteos, etc). Las molestias físicas
pueden incluir uno o más de los siguientes
síntomas: nauseas, hinchazón
o meteorismo, gases anales, dolor abdominal, diarrea.
Los síntomas se inician generalmente 30 minutos
a 2 horas después de ingeridos (cuando llega
al colon). No todas las personas con malabsorción
a lactosa refieren molestias físicas frente
al consumo de lácteos. La intensidad y frecuencia
de los síntomas depende de muchos factores,
como la cantidad y tipo de lácteo ingerido,
la edad, origen étnico, o existencia de otras
enfermedades digestivas.
¿Que
enfermedades puede asociarse o confundirse la intolerancia
a lactosa?
Dado
que las manifestaciones clínicas son de la
intolerancia a la lactosa son nauseas, hinchazón
o meteorismo, gases anales, dolor abdominal, diarrea
en forma recurrente o persistente en la medida que
se consuma productos con lactosa, es muy habitual
que los médicos o las personas sospechen
que las molestias son debidas a la presencia colon
irritable o intestino irritable. Dado que la
enfermedad colon irritable afecta también
a una elevada proporción de la población
adulta, es relevante poder hacer esta distinción,
ya que los síntomas pueden aliviar o mejorar
al suprimir la lactosa de la dieta. Ambas condiciones
pueden por supuesto coexistir. Un médico
especialista experimentado puede hacer esta distinción.
La enfermedad celíaca
o infecciones intestinales crónicas (ej.
Giardiasis) pueden tener como principal manifestación,
la intolerancia a la lactosa. De hecho, nosotros
recomendamos fuertemente en nuestra población
buscar la presencia de enfermedad celíaca
en toda persona con una intolerancia a la lactosa
demostrada.
¿Que
causa la intolerancia a la lactosa?
Primaria:
La causa más frecuente en el mundo de deficiencia
de lactasa e intolerancia a lactosa, es la denominada
primaria o hereditaria. Deben saber
que, aunque parezca raro, lo normal en todos los
mamíferos es que después del destete
de la madre, la actividad de la enzima lactasa comience
a disminuir progresivamente. En el hombre, esta
declinación en los niveles de lactasa puede
comenzar tan temprano como a los 2 o 7 años.
Sin embargo, dado que la disminución de la
lactasa en el intestino es lentamente progresiva,
pueden pasar muchos años sin notar síntomas,
los cuales aparecen generalmente en la vida adulta.
Esta caída en la actividad de lactasa está
programada genéticamente, se hereda en forma
recesiva y es permanente en la vida una vez que
se instala. En los últimos 3 años
investigadores en este tema han podido determinar
con precisión las condiciones genéticas
que determinan la capacidad de absorber o no absorber
lactosa en la vida adulta en poblaciones européas
y africanas. Esto no solo ha permitido conocer mejor
el como ocurre esto, sino que también cuan
frecuente es en la población y se puede eventualmente
contar con un examen genético diagnóstico
de esta condición.
La
ausencia de lactasa congénita (al nacer)
es extremadamente infrecuente, ya que hasta hace
poco era incompatible con la vida. Generalmente
en el primer año de vida, poseemos la mayor
capacidad de digerir lactosa.
Causas
secundarias: cuando otras enfermedades
producen daño en el intestino delgado, se
puede generar falta de lactasa e intolerancia a
lactosa. Las enfermedades que con mayor frecuencia
pueden producir intolerancia secundaria de lactosa
incluyen enfermedad
celíaca, enfermedad
de Crohn, enfermedades
inflamatorias o infecciosas del intestino (ej.
Giarda lamblia).
¿Quienes
están en riesgo de tener intolerancia a la
lactosa?
Una
proporción muy elevada de la población
adulta. La frecuencia de intolerancia a
lactosa primaria en el hombre es variable
en diferentes poblaciones y partes del mundo. Se
ha demostrado que es tan frecuente como 80 a 100%
en poblaciones asiáticas y nativas de América,
80% en población negra. En Europa central
en general es de 30 a 50%. Es menos frecuente en
poblaciones del norte de Europa, siendo menor al
10% en países como Suecia o Finlandia. Esta
condición de persistir en la vida adulta
con capacidad de absorber lactosa se denomina estado
lactasa-persistente y se ha desarrollado sólo
en el hombre desde hace aproximadamente 7.000 a
5.000 años A.C.. Se supone que proporcionó
una ventaja evolutiva a grupos humanos que dependían
fuertemente de la leche como fuente nutricional.
En
Chile, hemos demostrado recientemente en nuestro
Departamento de Gastroenterología, que la
intolerancia a la lactosa puede afectar al 60% de
la población Chilena general con apellidos
hispanos, y a más del 80% de la población
con ascendencia Mapuche. Por lo tanto,
es una condición que afecta a la mayoría
de los Chilenos.
¿Como
se diagnostica la intolerancia a la lactosa?
Puede
ser difícil establecer esta condición
sólo en base a la presencia de síntomas.
Como se señaló, síntomas similares
pueden ser producidos por otras enfermedades como
colon irritable o enfermedad celíaca. Lo
más frecuente o práctico, es evaluar
en forma guiada, si los síntomas desaparecen
al eliminar todo lácteo de la dieta por un
tiempo razonable. Los médicos podemos recurrir
a algunos exámenes que permiten diagnosticar
con precisión la intolerancia a la lactosa,
y así poder recomendar con objetividad el
evitar la lactosa de por vida.
Los
exámenes más utilizados son:
Test
de Hidrogeno en aire espirado con carga de lactosa.
Este examen mide el hidrogeno en el aire exhalado
por los pulmones con un instrumento especial. El
principio de este examen es simple y se basa en
que normalmente exhalamos pequeñas cantidades
de hidrógeno, y este hidrógeno proviene
exclusivamente del metabolismo de nuestras bacterias
del colon. Si las bacterias se exponen a una mayor
cantidad de nutrientes (e.j. lactosa), producen
más hidrógeno, pasa parte a la sangre
y nosotros la exhalamos por los pulmones. Así,
si una persona no absorbe la lactosa, esta pasa
de largo al colon y las bacterias producen más
hidrógeno el cual incrementa en el aire expirado
por los pulmones y nosotros podemos medirlo en el
aire pulmonar exhalado. Para este examen, la persona
debe estar en ayuno de 12 hrs, se da a ingerir una
cantidad determinada de lactosa pura (25 o 50 grs,
equivalente a 500 o 1000cc de leche de vaca), y
luego se le pide que exhale en una bolsita especial
cada 20 minutos por un período determinado
de tiempo, y se mide en este aire el contenido de
hidrógeno (ver figuras). Este examen es muy
preciso y simple, pero requiere tiempo en el laboratorio
(2 a 4 hrs; ver figura). Es el examen disponible
de rutina en nuestros laboratorios.
Test
de tolerancia a la lactosa. Este test consiste
en medir los niveles de azucar (glucosa) en la sangre
posterior a una carga oral de lactosa. La persona
debe estar en ayuno e ingerir un líquido
con lactosa. Se toman varias muestras de sangre
en forma repetida por 2 horas. Si la persona absorbe
bien lactosa, la glucosa en la sangre aumenta; si
no lo hace (malabsorción de lactosa), la
glucosa en la sangre no se eleva. Este examen es
menos preciso, y requiere muestras de sangre repetidas.
Por ello, nosotros no lo utilizamos de rutina.
Test
de acidez en deposiciones. Este examen
lo utilizan los pediatras en niños o lactantes,
en los cuales es difícil realizar los exámenes
descritos más arriba. Consiste en el principio
que si se absorbe mal la lactosa y produce diarrea,
esta deposición es más ácida
que lo habitual, ya que las bacterias al digerir
lactosa incrementan el contenido de ácido
láctico en las deposiciones.
Otros
test.
También
es posible medir directamente la actividad
de la enzima lactasa en muestras de mucosa de intestino
delgado. Hoy día es posible efectuar
esto mediante la realización de una endoscopía
digestiva, para tomar una biopsia del duodeno, y
medir ahí la actividad enzimática.
Este examen que es muy preciso, es por cierto más
costoso y conlleva las ventajas y riesgos propios
de una endoscopía y biopsia intestinal. Nosotros
no lo realizamos de rutina.
Recientemente,
se ha propuesto utilizar un examen genético
que permite definir el estado genético de
mal absorbedor de lactosa (lactasa-deficiente) o
de buen absorbedor de lactosa (lactasa-persistente).
Nosotros hemos implementado este examen
genético y lo pondremos pronto a disposición
de la comunidad. El examen es tan simple
como proporcionar una muestra de sangre (no requiere
ayuno) para ser enviada al laboratorio; en el laboratorio
se extrae el ADN y se determina con exactitud la
condición genética del sujeto.
¿Debo
preocuparme por mi condición de intolerante
a la lactosa?
La
intolerancia a la lactosa no es una condición
grave. Pero si tengo síntomas, es aconsejable
consultar a un especialista para evaluar si mis
síntomas son efectivamente por intolerancia
a la lactosa hereditaria (primaria) o se debe a
otra enfermedad. Los síntomas se tratan simplemente
modulando la ingesta de lactosa.
¿Como
se trata la intolerancia a la lactosa?
Esta
condición es simple de tratar. Ningún
tratamiento actual puede recuperar la actividad
de lactasa en el intestino, frente a una deficiencia
que está determinada geneticamente, pero
los síntomas se alivian con medidas dietéticas.
El
tratamiento consiste en indicar el evitar el consumo
de alimentos que contienen lactosa, como la leche
y sus derivados (quesos, cremas, helados de leche,
manjar, etc.). Dado que la magnitud del déficit
de lactasa es variable de persona a persona, como
también la intensidad de sus síntomas,
es posible evaluar en forma individual cuanta lactosa
la persona es capaz de tolerar. Algunas personas
podrán tolerar medio o un vaso de leche pero
no dos; algunas personas intolerantes a lactosa
podrían tolerar pequeñas cantidades
de quesos o helados de leche, pero otras personas
no. Es posible entonces, llegar a definir el grado
de tolerancia o intolerancia, y ajustar el tipo
y cantidad de lácteos a consumir. Esto puede
variar también con la edad (puede hacerse
cada vez menos tolerante a medida que pasan los
años). Es importante tener presente que muchos
alimentos que normalmente no contienen lácteos
se les ha agregado lactosa. Por ello es recomendable
leer las etiquetas o preguntar (en restaurantes,
por ejemplo), y evitarlos si generan síntomas.
Muchos fármacos contienen también
pequeñas cantidades de lactosa como vehículo.
Para
las personas muy intolerantes a la lactosa, esta
disponible en la mayoría de los supermercados
en Chile leches pobres en lactosa (leche
sin lactosa, natural o semidescremada),
la que contiene todos los nutrientes de la leche,
salvo que ha sido tratada para reducir al máximo
el contenido de lactosa. Existen a su vez otros
productos certificados libres de lactosa.
También
es posible recurrir al uso de la enzima
lactasa, la cual está disponible
en algunos países en cápsulas o líquida
sin la necesidad de prescripción médica.
Se ingiere la cápsula con la primera comida
del día, o se agrega gotas de lactasa a lácteos
para hacerlos más digeribles.
Que
riesgos tengo y como balanceo una dieta si soy intolerante
a lactosa?
La
leche y derivados de la leche son una fuente muy
importante de nutrientes en nuestra dieta. Uno de
los nutrientes más importantes para la vida
adulta que contienen los lácteos es el calcio.
El calcio es esencial para el crecimiento y la reparación
y estructura ósea a lo largo de la vida.
En la edad media y avanzada, la falta de calcio
puede generar huesos frágiles y favorecer
las fracturas (especialmente fracturas de cadera),
esto se conoce como osteoporosis.
Estudios recientes muestran que el ser portador
de la condición genética lactosa-deficiente
(que se asocia a menor consumo de lácteos),
condiciona mayor riesgo a fracturas óseas
y a cáncer de
colon en edades avanzadas.
Los médicos y los medios estimulan fuertemente
el consumo de lácteos en la población
adulta, por estos motivos. De hecho, el consumo
per cápita de lácteos ha incrementado
mucho en los últimos años, no solo
en Chile sino que también en otros países.
En Chile el consumo de lácteos por habitante
ha incrementado notablemente en la última
década (128 litros/habitante/año en
el año 2004), alcanzando las recomendaciones
de consumo sano de la OMS; este nivel de consumo
es similar al de los países desarrollados
de Europa. Sin embrago, muchas veces se desconoce
y se olvida que una gran proporción de la
población es intolerante a la lactosa, y
les genera molestias digestivas y síntomas.
En particular, nuestra población tiene mayor
frecuencia de intolerancia a la lactosa que la Europea.
Por ello es importante saber reconocer esta condición.
Se debe asegurar el consumo recomendado de calcio,
pero no a expensas de molestias físicas.
Recomendaciones
de ingesta diaria de calcio para mantener una vida
saludable:
| Edad |
Cantidad
de consumo diario de Calcio recomendado (en
mg) |
0
a 6 meses |
400
mg |
6
a 12 meses |
600
mg |
1
a 5 años |
800
mg |
6
a 10 años |
1200
mg |
11
a 24 años |
1200
a 1500 mg |
25
a 50 años |
1000
mg |
Mayor
a 50 años |
1500
mg |
Mujer
durante embarazo y lactancia |
1200
a 1500 mg |
Una
persona que no puede consumir lácteos porque
es intolerante a la lactosa, debe evaluar y planificar
la forma de asegurar una ingesta balanceada sin
lactosa. Muchos de los alimentos diarios no-lácteos
contienen todos los nutriente necesarios, incluido
cantidades suficientes de calcio, como vegetales
(ej. Brócoli), pescados con tejido oseo suave
como sardinas) por mencionar algunos. El yogurt
puede ser una buena fuente de calcio, y si bien
tiene lactosa, tiene menos que la leche y algunas
personas deficientes en lactasa pueden tolerarlo.
Contenido
de calcio y lactosa en alimentos comunes:
Alimento |
Contenido
de Calcio |
Contenido
de Lactosa |
Leche
de soya fortificada, 1 taza |
200-300mg |
0 |
Bróccoli,
1 taza |
90
mg |
0 |
Naranja,
1 |
50
mg |
0 |
Porotos,
½ taza |
40
mg |
0 |
Lechuga,
½ taza |
10
mg |
0 |
Sardinas
con esqueleto, 120grs |
270
mg |
0 |
Salmón
enlatado con esqueleto blando |
205
mg |
0 |
Yogurt,
1 taza |
415
mg |
5
gr |
Leche
descremad, 1 taza |
295
mg |
11
gr |
Queso
suizo, 40 grs |
270
mg |
1
gr |
Helado
de crema, ½ taza |
85
mg |
6
gr |
El
calcio es absorbido y utilizado en forma adecuado
sólo si se consumen paralelamente cantidades
apropiadas de vitamina D. Una dieta balanceada debe
contener vitamina D en forma apropiada; el huevo
e hígado son buenas fuentes naturales de
vitamina D. Una exposición prudente al sol
contribuye también a absorber vitamina D.
Las
personas que son intolerantes a la lactosa consumen
menos lácteos y pueden sentirse en riesgo
de consumir menos calcio y vitamina D. El médico
y nutricionista pueden guiar al paciente en una
adecuada ingesta de estos nutrientes, en ausencia
de lácteos. El uso inapropiado de suplementos
vitamínicos puede ser perjudicial para la
salud.
¿Que
es contenido oculto de lactosa?
Muchos
alimentos que no contienen normalmente lactosa,
se les agrega lácteos en su proceso de elaboración,
en cantidades muy variables. Una persona intolerante
a la lactosa debe tener presente estos alimentos,
ya que le pueden generar síntomas:
- Pan,
y otras masas elaboradas
-
Cereales procesados para desayunos
-
Puré de papas, sopas, bebidas para desayuno
-
Comidas en restaurantes
-
Margarinas
-
Aderezos para ensaladas
-
Dulces, golosinas, algunos chocolates
-
Masas para queques, panqueques, otros
TEST
DE HIDROGENO EN AIRE ESPIRADO PARA LACTOSA
TEST
DE H2 EN AIRE ESPIRADO
QuinTron Instrument
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DE H2 EN AIRE ESPIRADO
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